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Martes, 29 Julio 2008 11:05

¿Cómo Vivió Cristo?

Escrito por Web Master
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 Este tema ha sido la causa de muchas discusiones en los últimos años. El propósito de este capítulo es el de dirigir la pregunta: ¿Cómo vino Jesús a esta tierra y cómo vivió como hombre? Debemos dejar que la evidencia nos hable para que podamos entender lo que Dios nos está diciendo de su Hijo Jesucristo y lo que el Hijo está diciendo del Padre.

En la discusión acerca de la naturaleza del pecado, yo sugerí que si uno cree que el pecado y la culpa vienen como resultado de la naturaleza, se seguirán ciertas conclusiones relativas a la Justificación por la Fe. En este capítulo enfrentaremos la primera de estas conclusiones. Si se cree que el pecado viene por naturaleza, que el hombre es culpable o condenado a causa de la naturaleza con la cual nació (ya sea por herencia, imputada, o por separación de Dios al nacer) entonces, es absolutamente necesario que Jesucristo no naciera como nosotros. Si hubiese nacido exactamente como nosotros, heredando la culpa o siendo imputado como culpable o separado de Dios, entonces sería culpable y no podría ser nuestro Salvador, porque el Salvador debe ser sin pecado. Si se toma la posición que el pecado es por naturaleza y que somos condenados o culpables a causa de esa naturaleza, entonces, debemos tomar la posición que Jesús tomó la naturaleza de Adán antes de la caída. Así es como la decisión hecha acerca de la naturaleza del pecado determina la forma como nació Jesús.

            Ahora, si tomamos la posición que dice que heredamos tendencias que son corruptas y malas, y que nuestra naturaleza tiende a movernos en una dirección equivocada, pero que no somos culpables por ea naturaleza hasta que escogemos ejercer esa naturaleza en rebelión contra Dios, entonces existe la posibilidad de que Jesús pudo haber nacido de la misma forma en que usted y yo nacimos. El pudo haber recibido la misma herencia sin escoger ceder a esa naturaleza en rebelión contra Dios. Solamente con el entendimiento del pecado como decisión, es que esta opción es válida. Así que hay una diferencia crucial entre creer que el pecado es por naturaleza o por decisión. Esto determinará las conclusiones que hagamos en lo que se refiere a la humanidad de Jesucristo.

            ¿Qué clase de hombre fue Jesucristo? ¿Qué naturaleza tomó? ¿En qué era como nosotros y en qué era diferente? Si creemos que el pecado es por elección, podemos dejar que las evidencias hablen por sí solas. ¿Nació Jesús con naturaleza caída o con naturaleza no caída? Vamos a la evidencia para ver qué enseña la Biblia y el Espíritu de Profecía sobre Jesucristo y su naturaleza humana.

 

2.- ¿De Qué Se Despojó Jesús?

 

            Comencemos con Filipenses 2, donde Pablo describe a Jesús convirtiéndose en hombre. Este capítulo describe el descenso de Jesucristo a la tierra y su ascensión a los cielos. El versículo 6 dice: “El cual, siendo en forma de Dios, no estimó ser igual a Dios como cosa a que aferrarse”. Este versículo expresa la igualdad de Jesús con Dios el Padre antes de venir a esta tierra. Su condición de pre-encarnación. Él no tenía que aferrarse para alcanzar la igualdad con Dios porque él era Dios.

            El versículo 7 describe la encarnación: “Sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres”. Ahora, la palabra griega que se traduce como “se hizo de ninguna reputación”, en otras versiones realmente significa “se despojó”. Para poder convertirse en hombre, Jesús tuvo que despojarse de ciertas cualidades divinas que él ejerció libremente en su condición de pre-encarnación como Dios.

            Primero que nada, tuvo que dejar a un lado su omnipotencia. Si Jesús iba a vivir y actuar verdaderamente como un hombre, no podía actuar como Dios Todopoderoso. Debía actuar de una forma que fuera posible para el hombre. En Juan 5:30, Jesús describe su relación con el Padre: “No puedo yo hacer nada por mi mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre”.

            “No puedo yo hacer nada por mi mismo”, no es una declaración que Jesús haría antes de su encarnación. Dios dice que él hace todas las cosas como él lo desea. Aquí Jesús está diciendo algo que no se espera que Dios diga. En Juan 14:10-12 él añade: “El Padre que mora en mi, él hace las obras ... el que en mi cree, las obras que yo hago, él las hará también y aún mayores hará”. Otra vez, esto no es característico de Dios. Dios no depende de alguien. Solamente en la situación del hombre es que hablamos de dependencia. Esto sugiere que Jesús voluntariamente suspendió el ejercicio de sus poderes.

            Cuando Jesús estaba durmiendo en el barco durante la tormenta en el mar de Galilea, “él no confiaba en la posesión de la omnipotencia”. No era en calidad de dueño de la tierra, del mar y del cielo como descansaba en paz. Había depuesto ese poder y asevera: No puedo yo de mi mismo hacer nada. Jesús confiaba en el poder del Padre; descansaba en la fe, la fe en el amor y cuidado de Dios, y el poder de aquella palabra que calmó la tempestad era el poder de Dios”. DTG:302-303.

            Así que Jesús no usó su propio poder en sus milagros. Él dependió del poder de su Padre. En el saneamiento del paralítico, Dios le dio a Su Hijo poder para hacer el milagro. También le dio a Su Hijo el poder de hacer todos los demás milagros. Vea 8 Testimonies: 202. Solamente en la resurrección ese poder le fue restaurado, cuando su propia Deidad levantó de la tumba su humanidad que dormía.

            Jesús también dejó atrás la memoria de su preexistencia. Lucas 2:52 dice que él creció en sabiduría y estatura. Para crecer en sabiduría, uno debe estar falto de ella y debe aprender. Así que Jesús, como hombre, no pudo haber sido omnisciente, conociendo todas las cosas, pues el aprendizaje sería imposible. “Las mismas palabras que él había hablado a Israel por medio de Moisés, le fueron enseñadas sobre las rodillas de su madre”. Él adquirió saber como nosotros podemos adquirirlo ... El que había hecho todas las cosas, estudió las lecciones que su propia mano había escrito en la tierra, el mar y el cielo”. DTG:50-51. Gradualmente él aprendió más acerca de Dios y la salvación del evangelio. “El ministerio de su misión se estaba revelando al Salvador” DTG:58. “Gradualmente se dio cuenta de quién era y qué era lo que tenía que hacer”

            Esto quiere decir que no recordaba lo que sabía antes de venir a la tierra. Está claramente visto que él conocía todas las cosas antes de venir a la tierra. “Antes de venir a la tierra, el plan estuvo delante de él, perfecto en todos sus detalles. Pero mientras andaba entre los hombres, era guiado, paso a paso, por la voluntad del Padre”. DTG:121. Antes de venir a la tierra él conocía todo designio de lo que pasaría mientras el plan de la salvación se desenvolvía. Pero viviendo en la tierra él no conocía lo que conocía antes de bajar. En la tierra fue guiado por la voluntad del Padre.

            En Marcos 13:32, Jesús dice: “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aún los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre”. Mientras estaba en la tierra, él no sabía cuando regresaría, porque el Padre no se lo había revelado. El Padre había revelado muchas otras cosas que eran necesarias que Jesús conociera, pero el Padre no había revelado el tiempo de la segunda venida de Jesús. Durante su vida en la tierra, Jesús no conocía el futuro, excepto lo que el Padre le revelaba del futuro. Idem:46.

            “Cristo, en su vida terrenal, no se trazó planes personales. Aceptó los planes de Dios para él y día tras día el Padre se los revelaba” Ministerio de Curación:380. “El Salvador no podía ver a través de los portales de la tumba. La esperanza no le presentaba salida del sepulcro como vencedor, ni le hablaba de la aceptación de su sacrificio por el Padre” DTG:701. Justo antes de su muerte, Jesús no sabía con certeza que él volvería a vivir. Anteriormente había dicho que lo haría, porque el Padre se lo había revelado. Pero ahora, cargando con todo el peso del pecado, no estaba seguro de que saldría de la tumba o que su Padre aceptaría su sacrificio, porque el pecado era una carga muy terrible de llevar. Quizás es importante para nosotros darnos cuenta aquí que Jesús murió sin saber con seguridad, pero dispuesto a confiar en su Padre. Esto es lo que la expiación realmente costó. Jesús temía la posibilidad de que la separación fuese eterna. Idem:46.

            Está claro que Jesús dejó atrás su omnisciencia, sabiendo lo que Dios sabe, cuando él vino a esta tierra. Tenía que hacerlo si iba a vivir como un hombre. Obviamente, Jesús también tuvo que dejar atrás su omnipresencia. El, como hombre, estaba en un lugar a la vez. También tuvo que dejar atrás su gloria. Isa. 53:2 dice, que no había nada de especial en su apariencia. Dejó a un lado la gloria que era suya para poder vivir como un hombre.

            En resumen, Jesús dejó a un lado varios aspectos de su Deidad. Él no podía usar esos aspectos de su Deidad que lo hacían Dios. Él debía vivir como un hombre entre los hombres. El reposo de su Deidad significa que su Deidad estuvo inactiva durante la vida de hombre de Jesús. Su Deidad compartió el riesgo de fallar y de la pérdida eterna, pero no se le permitió hacer algo para impedir tal consecuencia. Era el hombre Jesús quien tomaba las decisiones y quien actuaba. Ese fue el tremendo riesgo de la encarnación.

            Es correcto decir que Jesús no cesó de ser Dios cuando se volvió hombre, pero Jesús dejó a un lado aquellos atributos que le hacían Dios para poder vivir como un hombre. Dios no puede ser tentado por el mal, de acuerdo con Santiago 1, y Jesús ciertamente fue tentado por Satanás con el mal. En el plan de la salvación era esencial que Jesús viviese como un hombre, solamente con las habilidades naturales del hombre.

 

3.- Jesús Tomó Nuestra Naturaleza Caída.-

 

            Muchos debates se han dado sobre si Jesús tomó nuestra naturaleza caída o la naturaleza de Adán antes de la caída. Aunque esto puede parecer un punto especulativo, realmente tiene tremendas implicaciones para el tipo de vida que debemos vivir diariamente. Así que examinemos la evidencia.

            Romanos 8:3, es una de las declaraciones clásicas de Jesús convirtiéndose en hombre: “Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne”. Exactamente, ¿qué significa estar en “semejanza de carne de pecado”? Hemos escuchado que semejanza no quiere decir igualdad.

            Ya hemos estudiado algunas de las evidencias bíblicas referentes a la humanidad de Jesús. Él se despojó de aquellas cosas que lo caracterizaban como Dios. Fil. 2:7 dice: “Tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres”. La misma palabra griega se usa en ambos textos. En Rom. 8:3, es la “semejanza de la carne de pecado”. Yo creo que todos estarían de acuerdo que cuando Jesucristo vino a esta tierra se volvió un hombre real. De hecho, el Docetismo, una de las herejías más tempranas de la Iglesia Cristiana, enseñaba que Jesús no se volvió hombre realmente; sólo parecía ser hombre. Ellos creían que todo lo material era malo, así que Jesús no pudo haber tomado un cuerpo físico. Fue en respuesta a esta herejía que Juan dijo que debemos creer que Jesucristo vino en la carne, que él era un ser humano real (1 Juan 4:2).

            Ahora, si queremos entender que en Fil. 2:7, la semejanza al hombre quiere decir “realmente” hombre, no solamente “similar” a hombre, entonces ¿qué debemos decir de Rom. 8:3, donde encontramos la expresión “en semejanza de carne de pecado”? ¿Parecía que Jesús tenía carne de pecado o realmente tenía carne de pecado?

            The Expositor Greek Testament, comenta sobre Rom. 8:3-4: “Pero el énfasis está en la similitud de Cristo con nosotros, no en su disimilitud; ... lo que él (Pablo) quiere decir con esto es que Dios envió a su Hijo en aquella naturaleza que en nosotros se identifica con el pecado ... La carne, en la cual el pecado había reinado, era también aquella carne en la cual la condenación de Dios al pecado fue ejercitada”. “La carne que se implica es nuestra naturaleza humana corrupta” The Expositor Greek Testament (Grand Rapids, Michigan, Wm. B. Gerdmans Pub. Co.) 2:645-646. Si vamos a interpretar semejanza en Fil. 2:7 como nuestra naturaleza humana real, entonces debemos interpretar semejanza en Rom. 8:3 como carne pecaminosa realmente.

            ¿Qué diría Elena de White sobre este asunto? Quizás la declaración más definitiva se encuentra en el DTG: 32 “Habría sido una humillación casi infinita para el Hijo de Dios revestirse de la naturaleza humana, aún cuando Adán poseía la inocencia del Edén. Pero Jesús aceptó la humanidad cuando la especie se hallaba debilitada por cuatro mil años de pecado. Como cualquier hijo de Adán, aceptó los efectos de la gran ley de la herencia. Y la historia de sus antepasados terrenales demuestra cuales eran aquellos efectos. Mas él vino con una herencia tal para compartir nuestras penas y tentaciones, y darnos el ejemplo de una vida sin pecado”.

            Aquí tenemos información substancial de cómo y por qué Jesús se convirtió en hombre. “Jesús aceptó la humanidad cuando la especie se hallaba debilitada por cuatro mil años de pecado”. ¿Cómo aceptó él esa humanidad? “Como cualquier hijo de Adán aceptó los efectos de la gran ley de la herencia”. Las preguntas lógicas siguen: ¿Cómo trabaja esa ley? ¿Cuáles son los resultados del trabajo de esa ley? La próxima oración nos ayuda a aclarar esto. “Y las historia de sus antepasados terrenales demuestra cuales eran aquellos efectos”. Conocemos bien algunos de sus antepasados terrenales. ¿Qué heredaron ellos? Yo creo que sabemos la respuesta a esa pregunta. La próxima oración dice: “Mas él (Jesús) vino con una herencia tal”. Jesús vino con la herencia que David tenía; David era su antepasado terrenal. Jesús aceptó la obra de la gran ley de la herencia en la misma forma como sus antepasados lo hicieron. Esta declaración sola es una afirmación fuerte declarando que la forma en que nosotros nacemos es la forma como Jesús nació, en términos de herencia.

            Quizás ayudaría saber exactamente qué significa la herencia. “Ambos padres transmiten a sus hijos sus propias características mentales y físicas, su temperamento y sus apetitos” PP: 604. “Las malas inclinaciones, el apetito pervertido, la moralidad depravada, además de las enfermedades y la degeneración física, se transmiten como un legado de padres a hijos” PP: 314. “Hay aquellos que han heredado temperamentos y disposiciones peculiares” 9T: 222. “El padre transmite temperamentos irritables, sangre contaminada, intelectos debilitados y moral débil a sus hijos” 4T: 30-31. “Los padres pueden haber transmitido a sus hijos tendencias hacia el apetito y la pasión” 3T: 567. “Los malos rasgos del carácter recibidos por nacimiento ...” 5T: 419. Haríamos bien en recordar que las tendencias de carácter son transmitidas de padres a hijos. 4T: 439. “En tanto que Adán había sido creado sin pecado, a la semejanza de Dios, Set, así como Caín heredó la naturaleza caída de sus padres” PP: 66.

            Está claro que nosotros como individuos heredamos características, tendencias y rasgos de carácter en la naturaleza caída que recibimos de nuestros padres, y si Jesús aceptó la obra de la gran ley de la herencia, creo que la única conclusión posible es que Jesús heredó la naturaleza caída. Si nosotros heredamos una naturaleza caída y él aceptó los resultados de la obra de la gran ley de la herencia, entonces, ¿qué debió él heredar? No hay evidencia existente que sugiera que Jesús sólo heredó los resultados físicos de la caída, tales como el hambre, debilidad, sed y mortalidad, pero que no heredó rasgos de disposiciones. Estas áreas no pueden ser separadas. Si la ley de la herencia fue operativa, entonces fue totalmente operativa. Si nosotros recibimos rasgos de carácter de nuestros padres, entonces, Jesús recibió rasgos de carácter de su madre, porque ella era una madre plenamente humana. Si no creemos que ella fue concebida inmaculadamente, entonces creemos que ella tenía la misma naturaleza caída que cualquier ser humano posee.

            En el estudio de Harry Johnson sobre la humanidad de Jesucristo, él hizo esta declaración: “El Nuevo Testamento sostiene la teoría de que Jesús nació en la humanidad y tomó plenamente la naturaleza humana de María y la deducción obvia es que parte de esta herencia era naturalmente humana caída”. No hay evidencia que sugiera que la cadena de la herencia se rompió entre María y Jesús. Este es el punto crucial. No hay evidencia que la cadena de herencia se rompió. La herencia de Jesús fue igual a la nuestra.

            Harry Johnson continua: “El nacimiento de Jesús significa que entró plenamente en nuestra situación humana, y que vino a la naturaleza humana como ésta se encontraba a causa de la caída ... El peso de la prueba recae sobre aquellos que aceptan la doctrina de “debilidad heredada” y todavía mantienen que Jesús tomó la humanidad real de su madre sin heredar los resultados de su caída” La Humanidad del Salvador, Londres: The Epworth Press, 1962, pág. 44-45.  El peso de la prueba recae sobre aquellos que quieren decir que hubo interferencia con la herencia que María le pasó a Jesús. La evidencia de la Biblia y del Espíritu de Profecía indica que su herencia fue igual a la nuestra.

            Cuando Jesús fue asaltado por el tentador, las cosas no estaban iguales como estaban cuando Adán fue asaltado. “Durante cuatro mil años, la familia humana había estado perdiendo fuerza física y mental, así como valor moral; y Cristo tomó sobre sí las flaquezas de la humanidad degenerada” DTG: 92. En 1MS: 313 encontramos la misma cosa en esencia. “Habiendo tomado nuestra naturaleza caída, él demostró lo que podía llegar a ser” Idem 3MS: 151. Muchas veces Elena de White se refiere a la naturaleza pecaminosa. Véase PE: 150; Carta 106, 1896; Ministerio Médico: 181; Manuscrito 94, 1893; Review and Herald, 24 Febrero de 1874 y 15 Diciembre de 1896; 5 Comentario Bíblico Adventista: 1131; 1MS: 296; La Historia de la Redención: 45. Ella no alude que esto le es imputado a él; ella dice que esto es de él por experiencia. “La naturaleza de Dios, cuya ley había sido transgredida y la naturaleza de Adán, el transgresor, se encontraron en Jesús, el Hijo de Dios y el Hijo del hombre” Manuscrito 141 de 1901. “Estaba en el plan de Dios que Cristo tomase sobre sí la forma y la naturaleza del hombre caído” 4 Dones Espirituales: 115. Era importante que Cristo tomase la forma y la naturaleza del hombre caído.

            Si Cristo no hubiese descendido a nuestro nivel plenamente, Satanás hubiera gritado “foul” (falta) inmediatamente, y nada en el nombre de la justicia se hubiera alcanzado al contestar las preguntas básicas del plan de Salvación. Ponerlo a él sobre nuestra naturaleza, viviendo en la naturaleza de Adán, es oscurecer la maravillosa victoria que él ganó por nosotros.

            “Aunque él tenía toda la fuerza de la pasión de la humanidad, nunca cedió a la tentación para cometer un solo hecho que no fuese puro, elevador y ennoblecedor” En Los Lugares Celestiales: 155. Él experimentó la fuerza de nuestra pasión. Él conoció nuestros sentimientos. “Adán fue tentado por el enemigo y cayó. No fue el pecado que moraba en él lo que hizo que cediera; pues Dios lo hizo puro y recto, a su propia imagen. Él era sin falta como los ángeles delante del trono. No habían en él principios corruptos, ni tendencia al mal. Pero cuando Cristo vino a encontrarse con las tentaciones de Satanás, él llevó “la semejanza de carne pecaminosa”” Signs of the Time, 17 de Octubre de 1900. Cuando Jesucristo llevó la semejanza de carne de pecado, no era la naturaleza de Adán, quien era sin pecado como los ángeles delante del trono, sin tendencias al mal dentro de él. “Él sabe por experiencia cuáles son las debilidades de la humanidad, cuáles son nuestros deseos, y donde está la fuerza de nuestras tentaciones; porque él fue tentado en todo como nosotros, pero sin pecado” El Ministerio de Curación: 47.

            ¿Dónde reside la fuerza de nuestras tentaciones? Ciertamente, dentro de nuestra naturaleza interna que tiene una inclinación al mal. Él sabe por experiencia lo que es eso. “Cristo en realidad unió la naturaleza ofensiva del hombre con su propia naturaleza sin pecado” Review and Herald, 17 de Julio de 1900, pág. 52. Nótese que él unió la naturaleza ofensiva del hombre con su naturaleza sin pecado. La naturaleza de Adán antes de la caída no era una naturaleza ofensiva. Era una naturaleza pura, una naturaleza hermosa. Una naturaleza que automáticamente desea hacer el bien no es una naturaleza ofensiva. Parece claro que tenemos excelente evidencia de la Biblia y del Espíritu de Profecía para decir que Jesucristo nació como nosotros nacemos, con las tendencias y actitudes que nosotros recibimos.

 

4.- Sin Propensiones Pecaminosas.-

 

            Pero hay otro aspecto de la humanidad de nuestro Señor. Jesús no era exactamente como nosotros, porque él tenía un Padre que era el Espíritu Santo. Elena de White describe algunas precauciones importantes:

            “Sean cuidadosos, extremadamente cuidadosos de cómo se expresan de la naturaleza humana de Cristo. No lo presenten delante del pueblo como un hombre con propensiones de pecado”. Él es el segundo Adán. El primer Adán fue creado un ser puro y sin pecado, sin una mancha de pecado sobre él; El era la imagen de Dios.

            ... Por causa del pecado su posteridad nació con propensiones (tendencias) inherentes de desobediencia, pero Jesucristo era el unigénito Hijo de Dios. Él tomó sobre sí la naturaleza humana, y fue tentado en todo punto como la naturaleza humana fue tentada. Pudo haber pecado; él pudo haber caído, pero ni por un momento hubo en Él una propensión (tendencia) al mal. Fue asaltado con tentaciones en el desierto, así como Adán fue asaltado con tentaciones en el Edén.

            “Nunca, en alguna manera, dejen la más leve impresión sobre las mentes humanas que una mancha o inclinación a la corrupción descansaba sobre Cristo ... Que cada ser humano sea advertido de no hacer a Cristo tan humano, como uno de nosotros, porque no puede ser”. Elena de White comenta esto, en el 5 Comentario Bíblico Adventista: 1128-1129. “Él es un hermano en nuestras flaquezas pero no en poseer pasiones similares. Como el Único sin pecado, su naturaleza rechazaba el mal. Él soportó luchas y tortura de su alma en un mundo de pecado” 2 Testimonies: 202. “Él fue un poderoso suplicante, sin poseer las pasiones de nuestra naturaleza humana, pero rodeado de flaquezas iguales” Idem: 509.

            Ahora debemos comenzar por examinar el uso que Elena de White le da a la palabra “tendencia”, “propensión”. La evidencia indica que ella usó la palabra con diferentes matices de significado, en diferentes contextos. A veces propensión se refiere a las tendencias naturales humanas, como las tenía Adán antes de la caída; mientras que en otros casos se puede referir a la tendencia de la humanidad caída. Pero cuando Elena de White califica la palabra propensión con adjetivos como mal, pecaminoso, egoísta o mundano, el significado es mucho más claro.

            Por ejemplo, ella dice, “no necesitamos retener una sola tendencia pecaminosa” 7 Comentario Bíblico Adventista: 943. Si tendencia significa aquí lo que se hereda, esta declaración no podría ser verdadera, porque nuestra naturaleza heredada estará con nosotros hasta el día de la muerte o de la traslación. Pero si propensión se refiere a hábitos escogidos o cultivados, entonces es verdad que no necesitamos retener una sola tendencia pecaminosa. “La complacencia propia, el orgullo y la extravagancia deben ser dejados. No podemos ser cristianos y gratificar estas propensiones” RH, 16 de Mayo de 1893. Estas propensiones (tendencias) son patrones de pensamientos que se han escogido. Aún podríamos decir que una tendencia pecaminosa, se refiere a una tendencia cultivada. El punto crucial es que una tendencia pecaminosa se permite que se desarrolle a partir de nuestra inclinación heredada hacia el mal. Jesús nunca desarrolló tales tendencias pecaminosas.

            Elena de White también usa la palabra pasión en diferentes formas. En algunos casos pasión se refiere a deseos humanos aceptables adquiridos por la herencia. Así ella puede decir que Jesús aceptó “toda la fuerza de la pasión y la humanidad”. Ella también usa la palabra pasión en un sentido más negativo, refiriéndose al desarrollo de tendencias pecaminosas que pasan por nuestra herencia. Jesús no tuvo tales pasiones. Una vez más la distinción crucial entre lo que se hereda por nacimiento, por lo cual no somos culpables y por lo cual Cristo no fue culpable y las tendencias pecaminosas y las pasiones que los pecadores escogen desarrollar después del nacimiento, pero que Cristo nunca desarrolló.

            Muchos se han preguntado por qué nosotros desarrollamos estas tendencias mientras que Cristo no las desarrolló. Debemos reconocer que de este periodo de la vida de Cristo (del nacimiento hasta la edad de responsabilidad) tenemos muy poca información en los escritos inspirados. Así que cualquier conclusión debe ser algo tentativo. Una sugerencias es que los padres de Jesús tomaron un cuidado especial para la mente en desarrollo del infante Jesús, para que las tendencias pecaminosas no se desarrollaran en Jesús. Otra sugerencia es que la habilidad para discernir entre el bien y el mal estuvo presente muy temprano en el desarrollo de Jesús y fue ejercitada para prevenir que las tendencias pecaminosas se desarrollaran. Otra sugerencia es que Cristo no fue designado como ejemplo para la humanidad durante su infancia; así los sucesos de su infancia no son pertinentes a las situaciones en el gran conflicto. La solución que yo favorezco es que a causa del nacimiento supernatural de Cristo por medio del Espíritu Santo, él nació como nosotros nacemos. Como el poder del Espíritu Santo estaba dirigiendo su vida desde el nacimiento, él no desarrolló los patrones de hábitos pecaminosos o tendencias que nosotros desarrollamos desde el nacimiento.

            No importa cual solución se adopte para los años tempranos de la vida de Jesús, el tema central no debe ser obscurecido. Si la vida de Jesús ha de tener algún significado como ejemplo para nosotros, entonces, es crucial que él heredó lo que yo heredo. No importa qué decisiones yo haga, no puedo cambiar mi naturaleza caída. No puedo tener la naturaleza de Adán antes de la caída, no importa cuánto me rinda al Señor. Si la obediencia perfecta de Jesús fue basada en el hecho de que él tuvo una naturaleza no caída, entonces tuvo una ventaja que yo nunca podré poseer. Pero si la obediencia de Jesús estaba basada en el control de su vida por parte del Espíritu Santo, entonces yo también puedo escoger ese control para mi vida y puedo llegar a vivir una vida de completa obediencia. Puedo tener esa “ventaja”.

            La siguiente declaración puede ser un buen resumen de este punto de vista: “Cristo no tuvo la misma deslealtad pecadora, corrupta y caída que nosotros poseemos, porque entonces no podría ser una ofrenda perfecta” Manuscrito 94, 1883. Es la deslealtad el problema. La herencia no nos hace culpables, pero la decisión de ejercer nuestra naturaleza caída produce culpa. Elena de White junta los puntos en una oración decisiva. “Al tomar sobre sí la naturaleza del hombre en su condición caída, Cristo no participó en lo más mínimo en su pecado ... No debemos tener dudas acerca de la perfecta y sin pecado naturaleza humana de Cristo” 1MS: 256. Jesús tomó la naturaleza del hombre en su condición caída, pero nunca participó en el pecado. Él no escogió en la forma como nosotros escogemos. Jesús fue el Cordero de Dios, sin mancha, en un cuerpo de naturaleza caída.

            Harry Johnson, refiriéndose a la herencia que Jesús recibió, dice: “Cristo debió haber bajado al nivel del hombre caído, y aceptando la humillación voluntaria de descender al nivel al cual el hombre había caído por el pecado de Adán y por los pecados de las generaciones siguientes ... La humanidad no estaba en el estado de Adán antes de la caída, así que la respuesta usual que Cristo asumió una naturaleza perfecta, como Dios originalmente la creó, tiene el efecto de debilitar la fuerza del paralelo. El hombre no estaba en la condición de Adán antes de la caída y como esto era así, algo más drástico se necesitaba si los efectos de la caída de Adán iban a ser vencidos. Si iba a venir un “segundo Adán a la pelea”, entonces él debía descender a las profundidades cuales la humanidad había caído ... Y en su propia persona levantar la humanidad de sus profundidades a un nuevo nivel de vida”. Jesucristo tuvo que bajar al nivel en el cual él encontró al hombre después de la caída y no solamente al nivel al cual creó al hombre originalmente.

            Johnson continua: “Si Jesús asumió una naturaleza humana perfecta, no tocada por la caída, entonces significa que él no se paró lado a lado con el hombre en su necesidad ... Si Jesús hubiera asumido “una naturaleza humana no caída”, hubiera habido un abismo entre Jesús y aquellos que representaba delante de Dios, el abismo creado por el pecado ... Él estuvo al lado de los pecadores en que él asumió una naturaleza humana caída ... una naturaleza humana afectada por la caída ... Si Jesús tomó una naturaleza humana perfecta, él cruzó el abismo entre Dios y el hombre, pero el abismo entre el hombre caído y el no caído todavía tiene que ser cruzado. Pero si compartió nuestra naturaleza humana caída, entonces su obra intercesora como Sumo Sacerdote  cubre todo el abismo del hombre caído en su gran necesidad de Dios. Es por razones de soteriología que se necesita una hipótesis acerca de la Persona de Cristo” Harry Johnson, La Humanidad del Salvador, Londres, Epworth Press, 1962, páginas 87, 124 y 125.

 

5.- ¿Cuál Ha Sido La Acusación De Satanás?

 

            Se ha dicho que la acusación hecha por Satanás contra Dios es que el hombre no caído, Adán, no podía guardar la ley de Dios. Así que Jesús tuvo que tomar la naturaleza de Adán para comprobar que la acusación de Satanás estaba equivocada. Algunos proclaman que la acusación de Satanás no tenía nada que ver con el hombre caído, solo tenía que ver con el hombre perfecto. Ellos mantienen que Satanás denunció que el hombre perfecto no podía obedecer la ley de Dios.

            Sin embargo, las siguientes citas son muy claras y nos dicen que exactamente lo opuesto es la verdad. “Satanás, el ángel caído, había declarado que ningún hombre podía guardar la ley de Dios después de la desobediencia de Adán. Él reclamaba a toda la raza humana bajo su control” 3MS: 136. “Satanás declaró que era imposible para los hijos e hijas de Adán guardar la ley de Dios, y así agravó a Dios con falta de sabiduría y amor. Si no podía guardar la ley, entonces la culpa estaba con el dador de la ley” Signs of the Time, 16 de Enero de 1896. ¿Sobre quién estaba enfocando su acusación? Sobre el hombre caído, los hijos e hijas de Adán. Si ellos no podían guardar la ley, entonces la ley de Dios era imperfecta. El reclamo fue hecho refiriéndose a nuestra habilidad para guardar la ley.

            Elena de White continua. “Los hombres que están bajo el control de Satanás repiten estas acusaciones contra Dios, en asegurar que el hombre no puede guardar la ley de Dios. Jesús se humilló a sí mismo vistiendo su divinidad con humanidad, para poder pararse como la cabeza y representante de la familia humana y por precepto y ejemplo condenó el pecado en la carne, y mostró la mentira de los cargos de Satanás” Si las acusaciones de Satanás eran que el hombre caído no podía obedecer la ley de Dios, entonces la única forma en que Jesús podía demostrar la mentira de las acusaciones de Satanás era probando que el hombre caído podía guardar la ley de Dios.

            “Cristo guardó la ley, probando más allá de toda controversia que el hombre puede guardarla” RH, 7 de Mayo de 1901.

            “Él vino a este mundo para ser tentado en todos los puntos como nosotros, para comprobarle al universo que en este mundo de pecado los seres humanos pueden vivir vidas que Dios aprobará” RH, 9 de Marzo de 1905.

            “Satanás declaró que los seres humanos no podían vivir sin pecado” RH, 9 de Marzo de 1905. ¿Dónde están los seres humanos que Satanás dice que no pueden vivir sin pecado? Están en este mundo de pecado. Así que la acusación de Satanás es en contra del hombre caído, que él no puede guardar la ley de Dios. Satanás está diciendo que nosotros los que vivimos hoy en día no podemos obedecer la ley de Dios. Así Jesucristo tenía que demostrar que el hombre caído podía obedecer la ley. La acusación de Satanás y la respuesta de Cristo tiene que ver con la naturaleza caída. Si la acusación de Satanás no fue solamente contra Adán sino contra nosotros, entonces el tomar Cristo la naturaleza antes de la caída no hubiera refutado la acusación de Satanás. Cristo tuvo que tomar la naturaleza caída para refutar la acusación de Satanás.

 

6.- ¿Cómo Fue Tentado Jesús?

 

            Hebreos 4:15 nos dice que Jesús fue tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Siendo tentado en todos los puntos como nosotros, quiere decir que él fue tentado en la forma como nosotros somos tentados. “Si tuviésemos que soportar algo que Jesús no soportó, en este detalle Satanás representaría el poder de Dios como insuficiente para nosotros ... soportó toda prueba a la cual estamos sujetos” DTG: 15. “Las seducciones que Cristo resistió son las mismas que nosotros encontramos tan difíciles de resistir” DTG: 91. ¿No caemos a menudo a causa de nuestros deseos internos que nos descarrían? Si Jesús no tenía alguno de estos, ¿podría ser verdad que él fue tentado en todos los puntos como nosotros?

            “Cristo fue puesto en una prueba difícil, que exigió todas las fuerzas de sus facultades para resistir la inclinación, cuando estaba en peligro, de usar su poder para librarse” 7 Comentario Bíblico Adventista: 930. Nótese que él tenía que resistir la inclinación a usar su poder. ¿De dónde provenía esa inclinación si no era de su adentro, de sus propios deseos? ¿Por qué Jesús dijo: “No busco mi voluntad”? (Juan 5:30). “Porque he descendido del cielo no para hacer mi voluntad” (Juan 6:38). ¿Por qué sería necesario decir esto si su propia naturaleza era sin culpa, pura y santa? Pero si su propia naturaleza se inclinaba hacia lo negativo, entonces tiene sentido que él pidiera que la voluntad de su Padre se hiciera. “La voluntad humana de Cristo no lo hubiera llevado al desierto de la tentación, a ayunar y ser tentado del diablo. No lo hubiera llevado a soportar humillación, reproche, sufrimiento y muerte. Su naturaleza humana huía de todas estas cosas tan decididamente como la nuestra huye de ellas ... ¿Para qué vivió Cristo? “Para hacer la voluntad de su Padre celestial” Signs of the Time, 29 de Octubre de 1894.

            “Tenemos muy a menudo el hábito de pensar que el Hijo de Dios era un ser tan enteramente exaltado sobre nosotros que es una imposibilidad para él entrar en nuestras pruebas y tentaciones, y que no puede simpatizar con nosotros en nuestras debilidades y flaquezas. Esto es porque no tomamos en cuenta su unión con la humanidad. Él tomó sobre sí la semejanza de carne de pecado, y fue hecho en todos los puntos como sus hermanos” Signs of the Time, 16 de Mayo de 1895.

            Si él de verdad venía a entrar en nuestras debilidades y tentaciones, entonces debe ser verdad que él tomó todo lo que nos hace lo que somos, para poder mostrarnos el camino para vencer esas debilidades y tentaciones.

            “Si él no hubiera tenido la naturaleza del hombre, él no podría ser nuestro ejemplo. Si él no hubiera participado de nuestra naturaleza, él no podría haber sido tentado como el hombre lo ha sido. Si le hubiera sido posible rendirse a la tentación, no podría ser nuestro ayudador” 1MS: 477.

            En otras palabras, él debía vivir a nuestro nivel. Él debe vivir en la forma como nosotros vivimos. Jesucristo nuestro Salvador experimentó nuestros sentimientos y tentaciones. Él sabía cómo era sentir la tentación de rebelarse contra Dios, y esa tentación vino de su naturaleza. Jesús tuvo que encarar la batalla como nosotros. Él debía “pelear la batalla como la debe pelear cada hijo de la familia humana, aún a riesgo de sufrir la derrota y la pérdida eterna” DTG: 33.

 

7.- ¿Cómo Venció Cristo?

 

            Jesús venció por dependencia en el poder de su Padre, por medio de la comunión con su Padre. “Su divinidad fue escondida. El venció en la naturaleza humana, dependiendo de Dios para poder vencer” Youth´s Instructor, 25 de Abril de 1901. “Con la misma ayuda que puede obtener el hombre, él resistió las tentaciones de Satanás así como el hombre debe resistirlas” 1MS: 295. “Y no ejerció en favor suyo poder alguno que no nos sea ofrecido generosamente. Como hombre hizo frente a la tentación y venció en la fuerza que Dios le daba” DTG: 16.

            Acuérdense que el poder de la naturaleza sin pecado de Adán no nos es ofrecido. Eso sería un poder tremendo en la batalla contra el pecado. Para Adán era natural hacer el bien. Para nosotros es natural hacer el mal. Los impulsos son totalmente diferentes. Si el poder de la naturaleza de Adán hubiese sido ejercitado por Jesús, ese hubiera sido un poder maravilloso no ofrecido libremente a nosotros. “Si Cristo hubiera tenido un poder especial, que el hombre no tiene el privilegio de poseer, Satanás se hubiera valido de este argumento” 2MS: 157.

            “En nuestras conclusiones, hacemos muchos errores por nuestros puntos de vista erróneos sobre la naturaleza humana de nuestro Señor. Cuando le damos a su naturaleza humana un poder que no es posible que el hombre tenga en sus conflictos con Satanás, destruimos la plenitud de su humanidad” 7 Comentario Bíblico Adventista: 929. Sencillamente no tenemos el poder de la naturaleza de Adán a nuestra disposición. La advertencia es clara que por darle a la naturaleza humana de Jesús un poder que no podemos tener, destruimos la plenitud de su humanidad. “El Señor ahora pide que cada hijo e hija de Adán ... lo sirva a él en la naturaleza humana que tenemos ahora ... Jesús ... solamente podía guardar los mandamientos de Dios en la misma forma en que la humanidad los puede guardar” Comentario Bíblico Adventista: 929.

            ¿Cómo podemos guardarlos? Ciertamente no en la naturaleza de Adán. Solamente podemos guardarlos en la naturaleza que ahora tenemos, la naturaleza caída. Y Jesús guardó los mandamientos de Dios en la misma manera como nosotros hemos de guardarlos. Jesús venció como nosotros debemos vencer.

            La victoria de Jesús fue la victoria de dependencia de su Padre. Él venció por medio de la entrega diaria y oración. Véase DTG: 104, 704. “Dependía enteramente de Dios y en el lugar secreto de oración, buscaba fuerza divina, a fin de salir fortalecido para hacer frente a los deberes y pruebas” DTG: 330.

            “Como hombre, suplicaba al trono de Dios, hasta que su humanidad se cargaba de una corriente celestial que conectaba a la humanidad con la divinidad. Por medio de la comunión continua, recibía vida de Dios a fin de impartir al mundo. Su experiencia ha de ser la nuestra” DTG: 330.

            Cuando Jesús vino a esta tierra, él aceptó la naturaleza humana con todas sus debilidades, pero él era controlado diariamente por el Espíritu Santo. Él estaba lleno de poder de arriba que dirigía cada paso de su vida y cada acto y palabra. Él vivió su vida totalmente en armonía con la voluntad de Dios.

            Obviamente, este entendimiento de la naturaleza de Cristo, tiene implicaciones definitivas para nosotros. “Hemos de vencer nosotros como Cristo venció” DTG: 354. “En su humanidad, él tomó la divinidad de Dios; y cada miembro de la familia humana tiene el privilegio de hacer esto, Cristo no hizo nada que la naturaleza humana no pueda hacer, si participa de la naturaleza divina” Signs of the Time, 17 de Junio de 1897. Cada miembro de la familia humana puede participar de la divinidad de Dios así como Cristo lo hizo. Él no hizo algo que nosotros no podemos hacer.

            “Jesús no reveló cualidades ni ejerció facultades que los hombres no pudieran tener por la fe en él. Su perfecta humanidad es lo que sus seguidores pueden poseer si quieren vivir en sujeción a Dios como él vivió” DTG: 619-620. “La obediencia de Cristo a su Padre fue la misma obediencia que requiere del hombre ... Él no vino a nuestro mundo a dar la obediencia de un Dios menor a un Dios mayor, sino como un hombre a obedecer la Santa ley de Dios y en esta forma es nuestro ejemplo. El Señor Jesús vino a nuestro mundo, no a revelar lo que un Dios debía hacer, sino lo que un hombre puede a través de la fe en el poder de Dios para ayudar en cualquier emergencia” 7 Comentario Bíblico Adventista: 929.

            “Cristo vino a vivir la ley en su carácter humano en la misma forma en que todos pueden vivir la ley en la naturaleza humana si ellos hacen como Cristo hizo” Boletín Conferencia General: 481.

            “Se ha hecho abundante provisión para que el hombre finito y caído pueda relacionarse de tal manera con Dios que, gracias a la misma fuente por la cual Cristo venció en su naturaleza humana, el hombre pueda resistir firmemente toda tentación como lo hizo Cristo.” 3MS: 146.

            Cristo “se aferró del trono de Dios y no hay hombre ni mujer que no pueda tener acceso a la misma ayuda mediante la fe en Dios. El hombre puede llegar a ser participante de la naturaleza divina. La divinidad y la humanidad estaban combinadas en Cristo” 1MS: 478.

            “Es el privilegio de cada creyente en Cristo poseer la naturaleza de Cristo, una naturaleza muy por encima de aquella que Adán perdió por transgresión” The Upward Look: 180.

            “Cristo ... vino a esta tierra a vivir la vida de obediencia que Dios pide que vivamos” Boletín Conferencia General: 1901.

            Nuestro Salvador y Señor es nuestro sustituto y nuestro ejemplo. Él nos da la seguridad del perdón y poder para vivir sin pecado. Se ha demostrado que no necesitamos seguir viviendo en rebelión. Jesús comprobó que con Dios lo imposible es posible. La encarnación fue el riesgo más grande de Dios, y su victoria lo más grande en la controversia cósmica con Satanás. Por ella nuestro futuro brilla con esperanza.

            Gracias a la victoria de Cristo en nuestra naturaleza caída, el camino está preparado para que Dios haga lo imposible en nosotros, que compartimos la naturaleza caída de toda la humanidad. Lo que es totalmente imposible desde una perspectiva humana, puede ser sencillamente la oportunidad de Dios para llevar a cabo lo imposible una vez más.

 

Autor: Dennis E. Priebe

Leer 3634 veces Modificado por última vez en Martes, 29 Julio 2008 11:07
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